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29.

    Sigue el culebrón con las reparaciones. Después de tres días Rubén y Paulo siguen sin tener agua ni calefacción. El fontanero que pasó dijo que no podía hacer nada hasta que la caldera no estuviese en condiciones, y el técnico de la caldera que era el fontanero quien debería haber arreglado la avería primero. Así que nadie ha hecho nada todavía, estamos en un bucle, y hasta el lunes como mínimo no podremos resolver el enigma de la chapuza embrujada.    Ana lleva once llamadas al seguro, una media de casi cuatro diarias, aunque lo único que nos confirman de momento es que habrá que pagar las obras - cosa que en realidad suponíamos, ya que lo único de lo que puedes estar seguro con un seguro es de que no te van a cubrir la pifia. Esto no nos ha sorprendido en absoluto, claro que entre las palizas telefónicas y las mensualidades de las pólizas sí que esperas mejores reflejos, cierta velocidad a la hora de hacerse cargo de la situación y controlarla. No digo yo los de un campeón de pin

28.

    Ayer llamaron nuestros inquilinos del piso de Madrid, Rubén y Paulo. Contaban que la borrasca Filomena había reventado una tubería y la caldera, que así estaba el patio, y adjuntaban un vídeo del desastre en el que se veía un chorro de agua cayendo en cascada.    Ana intentó avisar de inmediato al seguro, aunque la línea estaba a reventar también. Con todos los destrozos del temporal los de la compañía andaban desbordados. Primero salía el clásico robot, porque a estas alturas los robots ya son clásicos, pidiendo que pulsaras la tecla uno si tal o la dos si cual, y luego una de esas musiquillas estresantes que nunca sabes si ponen para que cuelgues el teléfono o para que te cuelgues tú.    Yo siempre he sospechado que algo así era lo que oía Marlon Brando en su cabeza en "Apocalipsis Now", ese horror que le hacía frotarse la calva una y otra vez. Como se había perdido en la selva de Camboya tratando de combatir el comunismo, que ya hay que tener ganas, pues me figuro que

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    Parece que ya amaina el temporal. Por fin. Dicen que la de estos días ha sido una nevada histórica, aunque también es verdad que ese adjetivo lo utilizan tanto que cada vez resulta más complicado distinguir lo histórico de lo histérico. Lo mismo afirmaban del acuerdo que firmaron Albert Rivera y Pedro Sánchez, y verás dentro de un par de años quién se acuerda ya. "¿Albert Rivera...?¿El que anuncia colchones virtuales en Teletienda?". "Sí". "No me lo creo. Esto tiene que ser un bulo...". Pero bueno, la borrasca ha sido de las memorables, de eso no hay duda. Cuando Góngora decía que le gustaba escuchar a Filomena sobre el chopo de la fuente supongo que se refería a otra, porque esta más que calentarte las orejas te podría diseñar con ellas un nuevo polo de Frigo.    Por suerte habíamos comprado algunas provisiones y encargado todo un palé de pellets, que si no menuda risa floja. Llevamos como una semana cruzando los dedos para que no se corte la luz. Hac

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    Últimamente estamos viendo documentales sobre sectas. Son algo intrigante, la verdad, aunque cuando ya has visto varios se hace evidente que, aparte de los distintos cuentos siderales - o casi "sidrales" algunos - todas funcionan de un modo parecido, y entonces empiezan a perder el glamour.    Ayer estábamos con uno sobre la cienciología, en la que la tendencia sideral ya es absoluta, porque tiene incluso unas cuantas estrellas de Hollywood entre sus abducidos. A uno de los expertos le costaba aguantar la risa cuando salía explicando cuál era en realidad la revelación secreta que se les hacía al final a los fieles más avanzados, una vez que habían superado todos los tramos de crecimiento espiritual que aparecían en el esquema del buen cienciólogo. Según su primer líder, un abollado que casi mata a su esposa porque sonreía en sueños y llegó a encerrarla en una jaula, en realidad somos copias de seres de un lejano planeta que en un momento dado se quedó sin espacio. No espa

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    En el escaparate del herbolario hay un cartel que anuncia varios cursillos: de "numerología vibratoria", de "limpieza energética (para casas y personas)", de "péndulo hebreo", de "análisis cabalístico", que no es lo mismo que cabal. Los talleres no es que me interesen mucho, la verdad, pero las hierbas que deben de tener por ahí cada vez más, porque menudos vislumbres. Casi estoy por entrar un día a pedir un cogollo de cosechera de la casa.    A veces Ana va a por salvia, que es una planta con un nombre curioso, mitad de sabia y mitad de salvadora. Y con una denominación así por supuesto tiene unas cuantas propiedades medicinales. Una de mis asignaturas pendientes - y no sólo literarias, también literales, porque la suspendí en 3º de BUP - es la botánica. Es un campo, y quizá el más campo de todos, sobre el que pienso a menudo en formarme un poco, indagar y leer con alguna disciplina. Aunque al final nunca me decido del todo, y lo que es peor

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    En Nochevieja, por la mañana, fuimos a hacer unas compras de última hora. En el supermercado no tenían polvorones, ni mazapanes, ni casi nada en realidad. Más que en un 31 de diciembre parecía que estábamos en la posguerra, y la música no ayudaba precisamente a desfacer el encantamiento. Sonaba un villancico cantado por unos guiris, con un acento muy marcado: "felisss navidasss... próssperrro anio y felissidasss..." (aunque también es verdad que el "i wanna wish you a merry christmas" lo bordaban). Me recordó un curso de español que usaba una chica escocesa con la que estuve liado hace como veinte años, en el que enseñaban a confirmar reservas diciendo: "quierro haser una conformasión de la reservassión...". Me reí bastante escuchándolo, más que el villancico, aunque no tanto como ella cuando en una tasca de Madrid vimos un cartel que decía: "we have cow language". Seguro que más de uno pidió las cañas mugiendo, "con muuuuuucha espuma, p

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    Leo que Instituciones Penitenciarias ofrece a Iñaki Urdangarin "flexibilizar" su régimen en prisión si participa en un nuevo programa de delincuentes económicos. Supongo que se refieren a delincuentes que se agencian grandes cantidades de dinero y provienen de entornos privilegiados o al menos estables, porque a los que trincan lo que pueden para sobrevivir nunca los llaman así y a lo mejor les pegaría más ese "económicos" - por salirnos más baratos a todos, para empezar, y luego porque en muchos casos la causa de sus carreras delictivas sí es genuinamente económica y no una vulgar codicia patológica.    Pero bueno, matices aparte me parece una idea formidable que empiecen a hacerse programas así. Cada día hay más mangantes de esta especie según las estadísticas, y además ya estamos hartos de esos otros programas en los que sólo salen suburbios y pobres diablos a los que persigue un coche patrulla por trapichear con dos papelinas. Esa fórmula televisiva ya está