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90.

    Dice Antonio Turiel, científico del CSIC, que "si la temperatura global aumenta tres grados, en España sólo sería habitable la cornisa cantábrica". O sea, que el Cantábrico sería el nuevo Caribe, y en lugar del castro de Coaña tendríamos el Fidel Castro de Coaña o por ahí, o veríamos sustituido el logo de "Galicia calidade" por el de "Galicia calidez, pero non moito".     Y es que en un país como el nuestro, donde el sol es la estrella de los paquetes vacacionales, algo que se garantiza al turista en cada promoción publicitaria con la tapa, el salero o la fiesta - lo del relaxing café con leche fue un lapsus - deberíamos estar especialmente alarmados con todo este tinglado del calentamiento global. El bochorno aquí es marca de la casa, y no sólo el que uno siente al escuchar a las personas que dicen representarnos, que ya es como para estar bien quemados, al borde del delirio, sino el otro, el de esos días en que el ambiente es tan achicharrante en alg...

89.

    Ayer vinieron a comer los Trashu: Isa, David y su bebé Camí, que está a un paso de empezar a darlos. Traían víveres en abundancia en su furgoneta, y preparamos un almuerzo sencillo pero muy sabroso, con cogollos y atún, queso de cabra del Jerte, una ensalada de pasta y algo de embutido. Durante el proceso Isa dijo algo que me llamó la atención: "Qué bizarro es el tomillo...". Uno de esos adjetivos dignos de verse y hasta de verso que casi te dan ganas de plagiar, como cuando mi cuñada soltó un día que Esperanza Aguirre era "tortuguil" - aunque bizarra también le pegaría. El lenguaje es un tesoro, y tiene tantas posibles combinaciones con sentido, aunque algunos de la RAE no siempre las consientan - sobre todo si eres un indocumentado, pisaverde o cantamañanas - que no creo que vaya a dejar nunca de asombrarnos. No para de producir neologismos y hallazgos, de estirarse como una goma infinita, y hay tanta poesía por ahí suelta, derramando su amor por él en las fra...

88.

    Nunca llevo el ordenador a Asturias, y de ahí que lleve tiempo desconectado. Y además desconectado pero bien, porque cuando me enteré de que los talibanes estaban haciendo su particular agosto ya casi era un hecho consumado. Pasar once o doce días sin noticias, sin internet ni televisión, es una experiencia que debería ser obligatoria, y no sólo por la limpieza mental que acarrea, sino por el impacto que produce volver a conectarse después a eso que llaman la actualidad, con sus desastres masivos y sus tarados religiosos armados hasta los dientes. Apenas un día antes vivías ajeno al mogollón, leyendo tan tranquilo - a Pirandello y Evelyn Waugh, enormes los dos - o disfrutando del paraíso natural, pero de pronto enciendes la caja tonta de nuevo y en cuestión de minutos comprendes que el mundo es una mierda y que vamos a morir todos. Que el famoso progreso es eso en realidad.    Los analistos dicen que claro, que es que en Afganistán había una corrupción que te ril...

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   Hoy tuve un sueño muy loco, de esos que cuando te despiertas no sabes si contar ni cómo hacerlo.    Para empezar, no sé cómo participaba en una prueba de canto para entrar en los Bee Gees, por supuesto sin éxito. Cuando tenía que dar el "stayin' alive" de pecho, con la voz en falsete y todo, resultaba un auténtico desastre, si bien eso tampoco me pillaba por sorpresa, ya que cantar nunca fue lo mío. Ni en el coro del colegio me dejaron entrar, y seguro que Freud habría encontrado aquí un montón de implicaciones y claves, además de las de sol, claro que el psicoanálisis es un poco como "El señor de los anillos" pero rodado en interiores. Las primeras partes están bien pero las siguientes en fin... Cuando dicen que van a analizar tu personalidad nunca sabes si la expresión viene de análisis o de ano.    El caso es que, a pesar del fracaso freudiano, decidía contar lo de mi prueba musical aquí en el blog. Con las chorradas que cuento habitualmente explicar ...

86.

    El otro día Ana se tragó la final de gimnasia olímpica entera. Aunque faltaba la norteamericana Simone Biles, la gran estrella actual de ese deporte. Se retiró por una lesión, que en este caso no fue una torcedura, ni una mala caída, ni un tirón, sino - según leo - un ataque de ansiedad que sufrió al no ser capaz de manejar las expectativas que generaba en todo el mundo su presencia, la presión de tener que ser perfecta para no defraudar a millones de personas. Y es que muchas veces se considera que el deporte es algo exclusivamente físico, una potencia muscular, sin pensar que sin un determinado estado mental el rendimiento se reduce, por no hablar de que sin una determinada mente no existe el atleta de élite en cualquier especialidad. Rafa Nadal, por ejemplo, no sólo es un buen tenista por las horas de ejercicio, por la motivación o eso que llaman la actitud ganadora, sino porque su cerebro está adaptado al tenis y consigue que el resto de su cuerpo ejecute cada movimien...

85.

    Debate publicó hace algunos años la obra periodística de Vázquez Montalbán en tres volúmenes. Un poco fuera de mi presupuesto, eso sí, aunque con la excusa de mi cumpleaños o algo semejante me autorregalé en su día (yo soy como los mercados: en realidad no me autorregulo; me autorregalo) el que recopila sus columnas entre 1987 y 2003, que ayer estuve releyendo un poco. Siempre me cayó bien Vázquez Montalbán, a pesar de que odiaba que lo calificasen como "simpático". Decía que si alguien le describía de ese modo podía estar seguro de que más pronto o más tarde se vengaría de él. Claro que no hace falta ser simpático, que ciertamente no lo era, para caer bien. A veces basta con no usar adverbios como "ciertamente", con ser una persona como dios no manda. Un carácter atrayente y ameno puede adquirir múltiples formas, y la sociabilidad patológica no tiene por qué ser una de ellas, ni siquiera para transmitir el mejor humor. La gente que está de constante buen rollo ...

84.

   En casa tenemos algunos libros de Ramón Eder, un magnífico aforista. Él mismo da una de las mejores definiciones del género que recuerdo haber leído: "Un aforismo es lo contrario de un mamotreto", o algo así. Para alguien inclinado a soltar rollos por escrito como yo - en persona soy más bien callado - esa capacidad de síntesis resulta envidiable. Coger una idea en bruto, como el célebre bloque de piedra del escultor, y empezar a arrancarle toda su gravilla y hasta su gravedad para dejar la expresión pulida y exacta.        Muchos buenos poemas se pierden porque les sobra la mitad o más. Engolosinarse demasiado con la inspiración es casi tan peligroso para el resultado como carecer de ella, y el exceso suele ser uno de los mayores defectos en poesía. Hay gente que no sabe no escribir, porque en realidad es un arte muy difícil, mucho más que el de hacerlo. Cualquiera puede sacarse una tormenta de ideas de la manga, o incluso vivir atormentado a poco que s...